Historia del estrela

En Portugal, país de origen del perro estrela, es llamado « cão da Serra da Estrela ». Cão significa perro en portugués y la Serra da Estrela es la región montañosa más alta de Portugal, al centro del país, donde abundan las manadas de borregos y cabras.

Este perro forma parte del grupo 2, en la sección de molosoides según la clasificación de la Federación Cinológica Internacional. El pelo puede ser largo o corto con diversos matices de colores que van del amarillo, leonado, gris o negro (las manchas blancas son aceptadas). El macho tiene una altura de 65 cm a 73 cm, por un peso de aproximadamente 50 kg. La hembra puede medir entre 62 cm y 69 cm y pesa alrededor de 40 kg. Sus orígenes provienen de los molosos primitivos de Asia y se parece un poco al leonberg, siendo éste más robusto y menos pesado. La existencia de documentos relativos a sus orígenes es prácticamente nula, sin embargo se considera que fueron introducidos junto con los pastores y los rebaños en la Serra da Estrela mucho antes de la época romana. El estándar fue fijado en 1930 y su primera aparición data de 1986 en Francia e Inglaterra.

Su función de guardián de rebaño, aún en la ausencia del pastor, hace del perro estrela un excelente perro de guardia. Es tranquilo y equilibrado, muy dulce con los niños. No es de naturaleza agresiva pero toma muy a pecho su rol de guardián. Los machos, a diferencia de las hembras, se muestran naturalmente más dominantes con los otros perros. Es un perro cariñoso, independiente, un poco terco, e inteligente que se educa fácilmente siempre y cuando no se busque un adiestramiento riguroso. Es un perro valiente y robusto que fue alguna vez, como sus primos los montaña de los Pirineos y los san Bernardo, utilizado como animal de tiro. El dinamismo del estrela asegura una buena compañía, sin embargo necesita espacio en el exterior ya que soporta más bien mal la vida de interiores. Su instinto dulce y protector con los animales domésticos, lo hace cuidar espontáneamente de los corderos o cabritos recién nacidos, acostándose a proximidad de ellos para vigilarlos. De esta misma forma protege muy eficazmente a las aves del corral contra cernícalos, zorros y otros depredadores. Todas estas cualidades hacen del estrela un antídoto natural contra los diversos depredadores, más eficaz quizá que alambradas eléctricas, trampas o venenos.

En caso de alerta, ladra sin cesar y marca su territorio disuadiendo así a todo animal salvaje de aventurarse en su territorio. Este perro hecho para vivir en exteriores, soporta importantes amplitudes térmicas, yendo de calores pesados a rigurosos fríos.

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